Puedes encontrar el relato completo de Mercy aqui Pero en este post me gustaría hablar sobre la ayuda y las atenciones dadas por la iglesia libre a través de Puertas Abiertas.

El nombre de Mercy James os sonará, especialmente a aquellos que participasteis de la campaña de correspondencia este año. Nos alegra informaros que las cartas que recibió Mercy tras la campaña alcanzaron los… ¡25 kg de peso! Ahora Mercy sabe que no está sola.

Mercy días después de ser rescatada

Cuando Puertas Abiertas conoció a Mercy James con 23 años en un campamento de desplazados internos en el estado noreste de Adamawa poco después de que fuera rescatada de las garras de Boko Haram, presentaba una triste imagen. Estaba traumatizada, herida y desamparada. Puertas Abiertas se acercó y proveyó asistencia médica y postraumática, y la ayudó a comenzar un nuevo negocio. El Señor ha usado esta asistencia para dar un giro a su vida como testimonio de Su fidelidad, la cual muestra a través del cuerpo de Cristo.

Mercy fue raptada en junio de 2014  en el pueblo de Gwoza. Entonces, junto con otras mujeres, fue retenida cautiva en un pueblo llamado Mubi y forzada a convertirse al islam y casarse con miembros de Boko Haram. Mercy trató de resistirse, pero los hombres fueron demasiado crueles con ella.

Después de haber pasado cinco semanas en cautiverio y cinco días después de haber sido forzada a casarse, el Gobierno conquistó Mubi a los insurgentes. Una de sus bombas cayó en la casa donde ella estaba escondida. Todo el mundo menos Mercy murió. “Le doy gracias a Dios por rescatarme. Le doy gracias a Dios por darme una segunda oportunidad. Muchos perdieron sus vidas después de haber sido forzados al islam, pero yo estoy viva hoy. Dios me salvó la vida para un propósito”, comparte Mercy.

Pero Mercy fue gravemente herida y necesitó urgente atención médica. Los soldados que la encontraron la llevaron a una clínica donde recibió tratamiento básico antes de que la llevaran de nuevo al campamento de desplazados. La iglesia local ayudó tanto como pudo, pero se quedaron sin recursos. Ahí es cuando Puertas Abiertas entró en juego y pagó por la atención médica extra que ella necesitaba. También le pudimos proveer de atención para el trauma y le ayudamos a encontrar formas de que pudiera ganar un ingreso sostenible.

Todo un cambio en su rostro, aun que queda mucho por hacer..

Cuando Puertas Abiertas se puso en contacto con Mercy recientemente, estuvimos encantados de saber que la imagen que presenta ahora es de mucha más esperanza.

Cuando un grupo de visitantes internacionales viajó con Puertas Abiertas a Nigeria, Mercy fue una de las personas con quien se encontraron. La transformación había sido tan radical que era difícil reconocerla.

El grupo pasó algo de tiempo en oración, animándola, y después le dieron algunas cartas de ánimo que le habían escrito desde otras partes del mundo.

Actualmente Mercy ya no vive en un campamento de desplazados internos, sino que ha sido aceptada por una familia de acogida. Dentro del terrible contexto de desconfianza y aislamiento que los antiguos cautivos de Boko Haram experimentan a menudo, éste es un gran privilegio.

Además, la herida de la pierna de Mercy ha sanado y se siente mucho más fuerte ahora.

La sastrería que la ayudamos a comenzar también está yendo bien. “La máquina de coser y el apoyo monetario que recibí me ayudó mucho. Comencé mi propio negocio y ahora tengo una tienda. Mucha gente trae sus ropas para que las cosa. Puedo cubrir mis necesidades y las de mi familia”.

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