Día de Derechos Humanos – pero el Artículo 18 es infringido a diario

Publicado: 11 de Diciembre de 2014 por World Watch Monitor

La Navidad en un gulag norcoreano será sólo otro día de sufrimiento grotesco

Dibujo hecho por un ex prisionero que estaba detenido en la prisión de Chongori. El prisionero norcoreano finge estar dormido y usa comida para atrapar a un ratón, al que comerá crudo.

United Nations Human Rights

“La Navidad en un gulag norcoreano será sólo otro día de sufrimiento grotesco”

Hoy, 11 de Diciembre, es el Día Internacional de los Derechos Humanos, pero el derecho a la libertad de religión es violado a diario, especialmente en Corea del Norte, a pesar de tratarse de un derecho protegido en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Un activista reconocido a nivel mundial y experto en Corea del Norte, el británico Lord David Alton, escribió en un correo electrónico el 8 de Diciembre que “la Navidad en un gulag norcoreano será sólo otro día de sufrimiento grotesco”, según el diario “California Catholic Daily”.

El 10 de Diciembre, el grupo parlamentario británico “Todos los Partidos por la Libertad Internacional de Religión o Creencia” (“All Party Parliamentary Group for International Freedom of Religion or Belief”, o FORB) publicó un informe sobre las conclusiones de su investigación de la persecución en Corea del Norte. Las conclusiones del grupo animan a países de todo el mundo a mantener el impulso y la presión pública ejercida sobre Corea del Norte, para que no pueda seguir oprimiendo sistemáticamente la libertad de religión con impunidad.

El informe se titula “Religión y Creencia en la República Popular Democrática de Corea,” y sus principales conclusiones indican que el gobierno de Corea del Norte oprime sistemáticamente la libertad de religión o de creencias y continúa persiguiendo a los cristianos de una manera que equivale a crímenes contra la humanidad.

“Durante muchos años Corea del Norte se consideraba un caso imposible, pero ahora la comunidad internacional está finalmente empezando a prestar a ese país la atención que su gente tan desesperadamente necesita”, dijo la baronesa Elizabeth Berridge, presidenta del APPG (All Party Parliamentary Group).

En un esfuerzo por defender los valores del artículo 18, el informe insta a la comunidad internacional a invertir en compromisos estratégicos a largo plazo con Corea del Norte. Algunas de las sugerencias prácticas incluyen: intercambios educativos, invertir en las 30.000 personas norcoreanas que han logrado escapar, romper el bloqueo informativo, compromiso crítico sobre los derechos humanos y la re-instigación de las ‘Conversaciones a Seis Bandas.’.

También se recomienda que los gobiernos usen la “fuerza blanda” para empujar al régimen de Corea del Norte hacia una mayor apertura, e insta al servicio mundial de la BBC (BBC World Service) a crear un programa de radio para la península de Corea, en los idiomas inglés y coreano, para dar a los ciudadanos una ventana para asomarse al mundo.

Abusos crónicos muy extendidos contra los derechos humanos

En marzo de 2014, la primera Comisión de Investigación de los Derechos Humanos en la República Popular Democrática de Corea presentó su informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU. El informe de 372 páginas enfatiza los abusos crónicos y muy extendidos contra los derechos humanos que ocurren en la RPDC. Denuncia cómo incontables seguidores de una religión “han sido severamente castigados, incluso hasta la muerte”, afirmando que “la gravedad, la escala y la naturaleza de estas violaciones revelan un estado que no tiene parangón en el mundo contemporáneo”.

Crímenes contra la humanidad

La comisión de investigación de la ONU también calificó de “crimen contra la humanidad” la manera en que Corea del Norte trata a los cristianos, recomendando que la RPDC sea remitida a la Corte Penal Internacional. El primer paso de este proceso se llevó a cabo el 18 de Noviembre, cuando 111 naciones votaron en la Asamblea General de la ONU a favor de su remisión.

En respuesta a esa votación, algunos miembros del “APPG por

la Libertad Internacional de Religión o Creencia” decidieron poner en marcha una investigación sobre religión en la RPDC, con miras a la función que la comunidad internacional puede desempeñar en la promoción de la justicia, la responsabilidad y la creciente apertura en este país.

El informe del APPG encontró que aunque hubo cambios notables en la política de Corea del Norte en cuanto a religión en los años 70, 80 y 90, estos no apuntan a una relajación general de la presión sobre los grupos religiosos. Por el contrario, la RPDC continuó persiguiendo a los grupos religiosos que no encajan en las extremadamente limitadas estructuras religiosas controladas por el estado.

Encarcelados por poseer Biblias & ejecutados por orar

Aquellos que practican una religión en la RPDC lo hacen a sabiendas de que pueden ser enviados a la cárcel por dar gracias a Dios antes de comer y ejecutados por poseer una Biblia.

En 2009, dos mujeres, Seo Keum Ok y Ryi Hyuk, fueron ejecutadas por distribuir Biblias. Se les acusó de tener vínculos con los EE.UU. y Corea del Sur y fueron acusadas de espionaje y de ser católicas. Tres generaciones de las familias de esas mujeres también fueron arrestadas y enviadas a campos de prisioneros, enfatizando la política norcoreana de la culpa por tres generaciones.

Si una persona casada es acusada de practicar una religión, su cónyuge a menudo solicitará el divorcio en un intento de salvar a los demás miembros de la familia de ser castigados.

Cristianos en el punto de mira

Los grupos religiosos también suelen ser objeto de un trato especialmente duro en los campos de prisioneros. El APPG escuchó relatos de cómo los cristianos fueron “obligados a sacar la lengua y les atravesaron la misma con un hierro”. Otra mujer, detenida por su fe, fue “asignada a tirar del carro utilizado para retirar los excrementos de las letrinas de la prisión. Varias veces los guardias la hacían lamer los excrementos que se habían derramado, con el fin de humillarla y disciplinarla”.

Lejos de ser un secreto, la persecución religiosa en la RPDC es bien conocida. Según un estudio realizado por el Centro de Datos sobre Derechos Humanos en Corea del Norte, el 99,7% de

los refugiados entrevistados dijo que no hay libertad de religión. De los que habían experimentado, presenciado o cometido persecución religiosa, el 45,5% eran protestantes, el 0,2% católicos, el 1,3% budistas, el 1,7% sin religión, y el 1,1% “otros”. De un 50,3% no se tiene información en cuanto a sus creencias.

Las religiones son una amenaza para el gobierno norcoreano

Las creencias religiosas se consideran traición en la RPDC, porque se ven como competencia directa a la ideología nacional de Juche que apunta hacia la autosuficiencia del hombre y la deificación de los líderes del país. Décadas de opresión religiosa patrocinada por el estado se resumen en un discurso del antiguo líder Kim Il-sung del año 1962:

“Hemos tratado de ejecutar a todos los líderes religiosos supe

riores a un diácono en las iglesias protestantes y católicas. Aquellas otras personas con actividad religiosa que consideramos malignas fueron todas llevadas a juicio. De entre los creyentes religiosos ordinarios, los que se retractaron recibieron empleos, mientras que los que no lo hicieron fueron retenidos en los campos de prisioneros”.

A pesar de todo esto, algunas instituciones religiosas aparecieron en la RPDC en los años 70 y surgieron edificios religiosos aprobados por el estado en los años 80 y 90.

Aunque el informe señala que estas organizaciones y edificios abrieron una pequeña ventana de oportunidades para un compromiso con la RPDC, concluyó que estos ejemplos limitados de

actividad religiosa no constituían la libertad de religión o de creencias.

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©2013 World Watch Monitor

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